5 nov. 2007

Cayetana Duquesa de Alba


Veinte(*) veces Grande de España. Su ensortijada cabellera se mantiene como símbolo de autenticidad de una mujer que ha sabido estar en su lugar y vivir según sus ideas. Difícil mezcla que encontró refugio, y estabilidad, en los brazos de su segundo marido: Jesús Aguirre. La vida de la duquesa de Alba, con el peso añadido de sus nobles antepasados, es sin duda excepcional

Matrimonios: Luis Martínez de Irujo y Artacoz (12 de octubre de 1947); Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate (16 de marzo de 1978)Hijos: todos sus hijos son del primer matrimonio: Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia.

La duquesa lleva en el corazón la ciudad de Sevilla. Y es que sus dos grandes pasiones tienen aroma andaluz y ambiente festivo: flamenco y pintura juguetona de arlequines muy particulares.La duquesa de Alba, a la que anteceden más allá de los siglos diecisiete duques del mismo título, ha reiterado en más de una ocasión que la verdadera aristocracia reposa en la cultura y que frente a la pasión por el dinero hay que dejarse arrastrar por la propia pasión de vivir.Ella lo ha hecho. Ha sabido vivir intensamente sin perder por un instante las responsabilidades que suponen ser veinte veces Grande de España. En 1947 se casó con don Luis Martínez de Irujo. Veinticinco años de matrimonio que finalizaron trágicamente cuando él fue diagnosticado de leucemia y la enfermedad pudo más que la vitalidad desbordante de su compañera. Aquel vacío insustituible les sumió, murió don Luis en 1972, en una desolación que poco a poco hubieron de superar... El amor es un caballero imprevisible que llega cuando menos lo esperamos. Así le ocurrió a Cayetana de Alba con el que sería el amor de su vida. Un amor maduro y sosegado que les hizo alcanzar la estabilidad absoluta. Jesús de Aguirre entró en su vida como pidiendo permiso, y acabó siendo pieza clave para ella y sus hijos. Contrajeron matrimonio en 1978. Tuvieron que hacer oídos sordos de las voces maliciosas que criticaron abiertamente la condición de ex sacerdote de Jesús de Aguirre. Nada pudo separarles... excepto la muerte cruel que volvió a visitar la casa de los Alba en mayo de 2001. Una embolia pulmonar rompió la serena relación entre la aristócrata y el intelectual.La duquesa, paso a paso, apoyada en cada instante por sus hijos y nietos, sigue amando la vida, a pesar de las ausencias.

(*) De las Grandezas de España de Cayetana de Alba

Ha sido recurrente por parte de algunas publicaciones decir que la actual jefa de la casa, Cayetana de Alba, es veinte veces Grande de España. En realidad Doña Cayetana fue dieciocho veces Grande de España sólo antes de que fueren legados cuatro títulos nobiliarios a sus hijos, cada uno con Grandeza, quedando con cuatro Grandezas menos. Los ducados de Huéscar y Aliaga habrían pasado a posesión de sus dos hijos mayores directamente desde el XVII Duque Alba de Tormes luego de su muerte, sin haber estado nunca en sus manos. Por estas razones Cayetana de Alba es sólo catorce veces Grande de España. Cabe destacar además, que el Ducado de Liria y Jérica posee en conjunto una sola Grandeza, al igual que sus títulos de Condesa de Lerín y Condestable de Navarra.





29 oct. 2007

LA PAELLA


La paella es, sin duda alguna, el embajador gastronómico más importante de la cocina española. Nació en Valencia, de la unión de varios alimentos característicos de la región, tales como pollo, conejo, verduras frescas, garrofó (una variedad local de alubia), tomate, judías verdes (en valencia le ponen "tabella", "rotjet" y "ferraura", que son variedades locales de judías ), pimentón dulce, aceite de oliva y azafrán y por supuesto, arroz. En temporada, también admite ponerle alcachofa y en algunas regiones le agregan incluso guisantes.
En las zonas costeras, se hacen variaciones de este plato, dando forma a la paella de marisco, la que además del consabido arroz se realiza con productos del mar como la sepia, calamares, mejillón o clotxina (variedad mediterránea del mejillón, pero mas pequeño, fino y sabroso) gambas, cigalas, langosta, almejas, ajo, aceite de oliva, tomate, pimentón dulce, azafrán o colorante y un caldo realizado con pescados pequeños que en Valencia se llama morralla.
La paella se cocina en un recipiente del mismo nombre, “Paella” (que es sartén en la lengua valenciana) y no “paellera” como se dice erróneamente en muchas zonas de España y de la propia Comunidad Valenciana. “Paellera” es, en todo caso, la mujer encargada de cocinarla y no el recipiente donde se cocina. Dicho recipiente, no es mas que una sartén a la que se le ha quitado el mango y en su lugar se le han fijado dos asas para que soporte el peso del guiso. Ha de ser de un diámetro mínimo de unos 30 cm y no muy honda, con unos bordes de 7 o 12 cm, dependiendo de su diámetro.
Una paella bien hecha es una delicia para el paladar, pero para cocinarla se necesita mucho arte y mucha paciencia

28 oct. 2007

DE LUCES Y CON GARBO

LA FIESTA BRAVA
EL TUPÊ

EL PARAO


EL PASE Y EL PASEILLO



EN EL RUEDO SE MUESTRA EL CONQUÉ?